Te dejé atrás, me giré una última vez para poder ver tus ojos.
Tus ojos… oscuros como la noche, tu hermosa mirada era un mundo el cual solo yo podía comprender…Y allí estabas, ausente, mirándome, el brillo de tus ojos hicieron que dudara si arrepentirme y dejarlo todo para volver hacía ti. Pero cogí aire y me fui lentamente mientras dejaba caer varias lágrimas contenidas... y nunca más me di la vuelta, no porque fuera valiente, sino porque si lo hubiera hecho, jamás habría podido seguir adelante.
Y por primera vez el mundo pareció menos perfecto que antes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario